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Resumidamente, la gastritis crónica se trata de la inflamación persistente del revestimiento del estómago, cuyas causas pueden ser la infección por Helicobacter pylori, uso prolongado de AINEs, alcohol, tabaco o estrés crónico. Sus síntomas frecuentes son el dolor abdominal, náuseas, pérdida de apetito, sensación de llenura, etc.Aunque no es la causa principal, muchos estudios han mostrado que el estrés psicológico puede empeorar significativamente los síntomas de la gastritis crónica, incluso hacer más difícil su tratamiento.
Esto sucede porque nuestro cuerpo tiene una conexión directa entre el sistema nervioso y el sistema digestivo, lo que se conoce como el eje cerebro-intestino. Cuando estamos estresados, el cuerpo libera sustancias como el cortisol, que pueden alterar la producción de ácido gástrico y debilitar la barrera protectora del estómago (Castillo Zaruma, R. V., 2023).
Un estudio realizado por Taché y Brunnhuber (2008) explica cómo el estrés afecta el funcionamiento del estómago a través del sistema nervioso. Bajo presión emocional, el cerebro puede enviar señales que alteran el equilibrio del aparato digestivo, provocando síntomas como dolor, inflamación o acidez.
"El estrés crónico activa vías neuronales y hormonales que alteran la secreción gástrica, la motilidad intestinal y la sensibilidad visceral, contribuyendo a enfermedades como la gastritis."
(Taché & Brunnhuber, 2008)
Otro estudio, publicado por Konturek et al. (2011), también confirma que el estrés no solo agrava los síntomas, sino que puede influir en la aparición misma de enfermedades gastrointestinales si se prolonga en el tiempo.

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