La esclerosis múltiple (EM) es una de esas patologías que muchas personas han escuchado nombrar, pero que pocos comprenden en profundidad. Como suele suceder con lo que se desconoce, hay una serie de mitos, verdades a medias y malentendidos que la rodean. Hoy trataremos de aclarar algunos de los más frecuentes.
Para empezar, sería esencial definir la EM como un trastorno en el cual el sistema inmunitario del cuerpo ataca la cubierta protectora de las células nerviosas del cerebro, el nervio óptico y la médula espinal, llamada vaina de mielina (Esclerosis Múltiple - Síntomas y Causas - Mayo Clinic, s. f.).
Mito 1: La esclerosis múltiple solo afecta a personas mayores
Realidad: Sorprendentemente, esta enfermedad generalmente se diagnostica en individuos de entre 20 y 40 años. Afecta predominantemente a jóvenes en las etapas activas de su vida. Su prevalencia es mayor en el sexo femenino, y parece que factores hormonales y del sistema inmunológico tienen un papel importante.
Mito 2: Es únicamente una enfermedad física
Realidad: La EM impacta al sistema nervioso central, provocando síntomas tanto físicos como cognitivos y emocionales. Manifestaciones como fatiga intensa, dificultades de memoria, depresión y fluctuaciones en el estado de ánimo son tan válidas como los problemas de movilidad o la pérdida de sensibilidad. La enfermedad afecta no solo al cuerpo, sino también a la mente.
Mito 3: Siempre resulta en dependencia de una silla de ruedas
Realidad: No todas las personas diagnosticadas con EM suelen terminar con una discapacidad severa. Gracias a los avances en la medicina, muchos pacientes logran mantener una buena calidad de vida a lo largo de los años.
Mito 4: La esclerosis múltiple puede contagiarse
Realidad: No, la EM no es contagiosa. No se puede "contraer" simplemente por estar cerca de alguien que la sufre. Nadie puede transmitirla a otra persona.
Mito 5: No se puede hacer nada para mejorar la condición
Realidad: Aunque actualmente no tiene cura, existen tratamientos y terapias que pueden mejorar la calidad de vida de quienes la padecen como los medicamentos, la fisioterapia e incluso el autocuidado.
Conocer para comprender es fundamental. Cuanto más informados estemos, más fácil será construir una sociedad que entienda y acompañe, en lugar de juzgar e invisibilizar.
Autora: María Ferradás Casares

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